No es m?s sabio qui?n se limita a conocerlos te?ricamente y a reflexionar sobre los conocimientos adquiridos. Es m?s, el exceso de especulaci?n y reflexi?n te?rica suele conducir a enga?arse y a ser enga?ado. La capacidad de ser perspicaz no se basa en la teor?a, sino en la pr?ctica.Esta es la tesis que parece defender Juan Valera (Cabra, C?rdoba, 1824-1905) en su novela Pasarse de listo y que ?l mismo practic? a lo largo de su vida. Y es que el escritor fue un hombre de mundo: diplom?tico de profesi?n, pose?a un temperamento hedonista que lo condujo a numerosas aventuras galantes y a gozar de la vida social, en la cual, por cierto, fue introducido por otro gran escritor: el duque de Rivas.Pero, adem?s, es Valera "una anomal?a literaria", en palabras de la cr?tica. En un tiempo en que el Realismo se hallaba en pleno apogeo, con la narrativa de Gald?s o Pereda, sus obras huyen del relato pormenorizado de hechos y de la descripci?n minuciosa de personajes o ambientes para profundizar en los estados de ?nimo de los personajes, especialmente de los femeninos. Es decir, cabr?a situarlo dentro de una est?tica idealista.